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La vida un sinfín de metáforas

Por: Alfredo Molina



Si la muerte es un tabú, que nos causa angustia, nos paraliza, la vida es todo lo contrario; la vida nos causa agrado, nos interesa, a pesar de los avatares que podamos estar teniendo, aunque no sea siempre color de rosa la vida es bella, porque suele ser como ese rosal en el jardín; nos sabe acariciar con sus pétalos pero otros momentos nos clava sus espinas; sin embargo debemos tener gratitud con ella, con el Creador, porque no todo será perfección, esta viene acompañada de diversas vivencias que llega tener el ser humano en este mundo, como deleite, alegría, paz, tristeza, dolor, problemas, soluciones…o sucederá así la vida es miel pero otras veces un trago puro de café; cada acontecimiento nos servirá para poder trascender y formar nuestra personalidad.


Es hermosa como ese diamante valorado, fino, pero con mayor valor, es puro arte, donde en cada creación se manifiesta el signo visible del amor de Dios. Debemos de vivir la vida con responsabilidad, con pasión, lleno de optimismo, con un sentido profundo, buscando hacer lo que más nos fascina, luchar por nuestros sueños, llegar a la cima.

Es uno de los dones más apreciados la vida, muy sagrada, se le debe rendir respeto; amándonos como individuos y a todos los elementos esenciales que la conforman, sabiendo cuidar nuestra dimensión integral de ser humano. Ella es como una flor; tenemos que regarla, que necesita agua para que no se vaya a marchitar tan luego.


Ha servido de inspiración para muchos artistas, considerándola como un gran emblema, desde poetas, cantautores, pintores… donde han plasmado a través de sus obras sus máximas emociones, sentimientos, sus loores.

La vida es así, de ser sencilla no es para hacerla complicada, consiste en vivir intensamente para poder gozar cada instante , en ser consciente de nuestra existencia, en estar en paz con ella, en buscar apreciar y contemplar la lluvia que cae, en acariciar con nuestra mirada los árboles, el sol, el arcoíris que se forma después de una gran tormenta, en encontrarse a uno mismo, en renovarse, en aceptarse, en dar una frase de ánimo , en tenderle la mano al quien lo necesite, en ayudarnos unos a otros , en ver las aves volar, sentir el viento, quedarse maravillado por la luna y por el cielo estrellado, por el día que se va y por la noche que llega, en leer un buen libro, en tomar un café, compartir con nuestras familias y amigos, escuchar una buena canción, dar un beso, un abrazo, salir a pasear, en regalar una sonrisa; porque al final todo esto es vida, en tener esperanza de un mejor mañana, en creer en un Ser superior que nos ha heredado está magnífica casa común llamada tierra, en disfrutar cada estación del año, en esperar sin prisa y sin miedo el ocaso y cuando marchemos de aquí, nos iremos complacidos porque habremos disfrutado.


En Paz


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida

ni trabajos injustos ni pena inmerecida;


Por qué veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino,

que, si extraje las mieles o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o miles sabrosas;

cuando planté rosales coseché siempre rosas.


Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;

más tu no me dijiste que mayo fuese eterno!!


Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

más no me prometiste tu solo noches buenas,

y en cambio tuve algunas sanamente serenas.


Amé, fui amado, el sol acaricio mi faz.

¡Vida, nada más me debes!


¡Vida estamos en paz!

Amado Nervo.


No Te Rindas


No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.


Atribuido a Mario Benedetti


Alfredo Molina

Editor y Columnista

Escritor







 
 
 

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